Todas las dudas que había sobre el caso comenzaron a despejarse al conocerse la mecánica del femicidio registrado el domingo en 7 de Abril, localidad ubicada al noroeste de la provincia. El hombre, aprovechando que estaban solos, le pidió a su mujer que lo acompañara hasta el monte de la finca. Al llegar al punto más alejado de la propiedad, la mató de un escopetazo. Minutos después, se quitó la vida con la misma arma.
René Sierra, de 55 años, y Yolanda Beatriz Amaya, de 52, vivían en una casa construida sobre un amplio terreno de esa localidad, ubicada a unos 190 kilómetros de la capital tucumana. Sus hijos también habían levantado sus viviendas en el mismo predio, donde residían junto con sus respectivas familias.
Como lo hacían habitualmente los domingos, almorzaron todos juntos. Por la tarde, los hijos de la pareja y sus familias se retiraron del lugar para participar de los festejos por el Día del Niño organizados por las autoridades de la comuna.
Regresaron pasadas las 18.30. Los más pequeños fueron a buscar a su abuela para contarle que uno de ellos había sufrido un golpe en la frente y necesitaba que lo revisara y calmara. Cuando no la encontraron, comenzaron a preocuparse. “Ellos no salían casi nunca, y menos juntos”, habrían explicado los familiares a los policías que llegaron al lugar.



