La intensidad prevista para el fenómeno El Niño podría ser menor a la estimada inicialmente. Según Alfredo Elorriaga, consultor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las últimas proyecciones indican que el evento podría pasar de una categoría “muy fuerte” a una “fuerte”.
El cambio en los pronósticos también podría modificar las perspectivas sobre las lluvias en el centro del país y, en particular, sobre el riesgo de excesos hídricos durante la campaña agrícola.
Elorriaga explicó que durante el último fin de semana se produjo un fuerte enfrentamiento entre masas de aire de características muy diferentes: una circulación de origen polar y aire muy cálido proveniente del norte del país. El fenómeno provocó tormentas y fuertes caídas de granizo en el noreste de Buenos Aires y distintas localidades de Córdoba.
Según el análisis difundido por la GEA, los pronósticos meteorológicos llegaron a cambiar hasta cuatro veces antes de ese evento, una muestra de la elevada inestabilidad atmosférica registrada en la región.
Una circulación fría condiciona la llegada de humedad
Elorriaga sostuvo que, por el momento, El Niño no está teniendo el efecto esperado sobre Argentina. El especialista explicó que se consolidó una circulación fría proveniente de la Patagonia que está condicionando el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del país.
“‘El Niño’ no está teniendo efecto en Argentina”, señaló el consultor, quien vinculó esa situación con la persistencia de la circulación fría de origen polar.
El fenómeno había generado expectativas por la posibilidad de alcanzar una intensidad excepcional. Sin embargo, el indicador utilizado para medir su evolución mostró una disminución durante dos meses consecutivos.
A partir de esa tendencia, Elorriaga consideró que las previsiones podrían modificarse y que la intensidad finalmente alcanzaría una categoría fuerte, en lugar de la condición “muy fuerte” que se había proyectado.
El cambio de metodología de la NOAA
El especialista también puso el foco en una modificación metodológica realizada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), organismo que realiza el seguimiento del fenómeno.
“Al cambiar la NOAA de metodología, podemos estar ante un número fuerte de calentamiento, pero que tenga un impacto reducido en Argentina, muy condicionado por otros forzantes”, advirtió Elorriaga.
De esta manera, la magnitud que alcance El Niño a escala global no necesariamente se traduciría de forma directa en el comportamiento de las lluvias sobre Argentina. Otros factores atmosféricos podrían tener una incidencia significativa sobre el clima durante los próximos meses.
