Una delegación argentina que se encuentra visitando por estos días Brasil cuenta con la participación de representantes de pueblos originarios, en este caso de Jujuy. En ese marco, el medio VillaOcampoSF dialogó con Susana Girón y María Eva Soto, integrantes de la comunidad guaraní, quienes compartieron su historia, su cultura y las problemáticas que atraviesan en la actualidad.
Durante la entrevista, destacaron la importancia de fortalecer los lazos entre los pueblos del norte argentino, señalando que comparten una misma historia, cultura y cosmovisión. “La cultura guaraní se vive y se siente con la misma fuerza tanto en Jujuy como en el norte de Santa Fe”, expresaron, remarcando que no reconocen fronteras cuando se trata de identidad: “Para nosotros no hay fronteras, somos hermanos”.
En ese sentido, recordaron que la dispersión del pueblo guaraní en distintos territorios se vincula a procesos históricos marcados por conflictos y desplazamientos, como las guerras entre Bolivia y Paraguay. “Por eso estamos en todos lados”, explicaron, aunque aclararon que, pese a algunas diferencias lingüísticas, mantienen la comprensión y la unidad cultural.
Uno de los ejes centrales del testimonio fue la memoria histórica. María Eva Soto explicó el significado de los colores de su bandera: el rojo representa la sangre derramada por sus antepasados, mientras que el verde simboliza el monte, entendido como fuente de vida y base de su cultura. “Nuestra verdadera historia está en nuestros abuelos y tatarabuelos, transmitida de forma oral”, sostuvo, cuestionando las versiones tradicionales enseñadas en las escuelas sobre la llegada de Cristóbal Colón a América.
También relataron situaciones de extrema explotación sufridas por generaciones anteriores en el ingenio Ledesma, donde muchos trabajadores indígenas eran remunerados con vales en lugar de dinero. “Fue esclavitud total”, afirmaron. A esto se suman testimonios aún más duros: consumo forzado de alcohol, muertes y entierros clandestinos en fosas comunes. “Nuestros padres no denunciaban porque no sabían leer ni hablar castellano, no conocían sus derechos”, explicaron.
Frente a ese pasado, remarcaron el cambio generacional: “Hoy ya no luchamos con flechas, sino con papeles”, señalaron, en referencia al uso de herramientas legales para defender los derechos indígenas.
La identidad también se expresa en sus símbolos y vestimenta. Las prendas tradicionales representan pertenencia, mientras que objetos como monedas y elementos heredados evocan la memoria de una riqueza ancestral perdida tras la colonización. “Nos recuerda que también somos un pueblo rico, no solo en lo material, sino en lo espiritual”, destacaron.
Además, la delegación impulsa acciones solidarias. Durante la entrevista, contaron sobre el acompañamiento a comunidades vulnerables, como el caso de una familia wichí del norte de Salta afectada por inundaciones vinculadas al desborde del río Pilcomayo. Denunciaron que estas situaciones no reciben la misma visibilidad que otras emergencias, como las ocurridas en Bahía Blanca, pese a la magnitud del impacto en las comunidades originarias.
“Son zonas olvidadas, alejadas de los medios y del acompañamiento del Estado”, señalaron. En ese contexto, también promueven la venta de artesanías para sostener tanto su trabajo como el de otras comunidades, visibilizando su realidad y generando redes de apoyo.
La participación en este encuentro en Brasil no solo representa un intercambio cultural, sino también una oportunidad para reafirmar su identidad y dar a conocer su historia. “Existimos, seguimos vivos y tenemos mucho para decir”, concluyeron.

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