En la mañana del viernes 5 de junio de 2026, se llevó a cabo en la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) de la ciudad de Las Toscas una audiencia imputativa y de medidas cautelares contra una joven pareja oriunda de Florencia, acusada de maltrato infantil.
La audiencia fue presidida por la jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Natalia Palud, con la participación del fiscal Norberto Carlos Ríos, a cargo de la acusación, y la defensora pública Tania Romanella Stechina, quien representó a los imputados: Abril Ludmila Giménez, de 18 años, y Juan Alejandro Lobo, de 23, ambos domiciliados en Pasaje Paraná s/n de la ciudad de Florencia.
Durante la imputación, el fiscal sostuvo que, desde los primeros días de febrero de 2026 hasta la actualidad, la joven madre habría agredido en reiteradas oportunidades a su hijo de 3 años, provocándole lesiones principalmente en el rostro y la cabeza. Asimismo, señaló que tanto ella como su pareja expusieron de manera constante a los menores —incluida una bebé de 1 año y 4 meses— a condiciones de abandono, descuido e insalubridad.
Según la investigación, los niños vivían en una vivienda precaria, con escasa higiene, presencia de comida en descomposición y un marcado desorden general. Además, se indicó que los menores eran dejados solos en reiteradas ocasiones, tanto dentro como fuera del domicilio, en un evidente estado de desprotección.
El testimonio de la abuela paterna del niño fue clave para el avance de la causa. La mujer manifestó que, cada vez que retiraba al menor del domicilio, éste presentaba nuevas lesiones, como hematomas, rasguños y signos de falta de higiene, incluso permaneciendo varios días sin bañarse y con la misma ropa. También relató que el niño solía encontrarse con hambre y con irritaciones en la zona genital.
Las lesiones fueron constatadas por profesionales médicos, quienes determinaron que eran de carácter leve. Sin embargo, el fiscal remarcó la reiteración de los hechos y el contexto de vulnerabilidad en el que se encontraban los menores.
Asimismo, se mencionó un episodio ocurrido el 31 de mayo, cuando vecinos escucharon gritos, llantos y expresiones hostiles por parte de la pareja hacia los niños dentro de la vivienda.
En base a los elementos reunidos, el fiscal imputó a Giménez por el delito de lesiones dolosas leves calificadas por el vínculo e incumplimiento de los deberes de asistencia familiar. En tanto, Lobo fue imputado por los mismos delitos, aunque sin el agravante del vínculo, ya que no es el padre biológico de los menores.
Como medida cautelar, ambos imputados quedaron en prisión preventiva hasta tanto fijen un domicilio fuera de la ciudad de Florencia, además de tener prohibido todo tipo de contacto y comunicación con los niños.
Durante la audiencia, tanto el fiscal como la jueza realizaron un fuerte llamado de atención a los organismos de protección de la niñez, remarcando la necesidad de reforzar los controles y la intervención en este tipo de situaciones, que —según indicaron— son más frecuentes de lo deseado.
