La
fecha está expresamente unida a la lucha de mujeres, los feminismos y la
violencia ejercida por los hombres a lo largo del tiempo.
Fue el
25 de marzo de 1911 cuando se dio verdaderamente un quiebre en la historia
tanto de las mujeres como del feminismo: 123 jóvenes trabajadoras y 23
trabajadores murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist
en Nueva York. Las puertas de emergencia habían sido cerradas y no pudieron
abandonar el edificio. Esto trajo un cambio radical en la legislación laboral
del país y fue un impulso clave para la lucha por mejores condiciones
laborales. A pesar de esto y la posterior declaración de la ONU,
recién en 1994 pasó a ser oficial el día en Estados Unidos.
Las
mujeres llevan adelante una extensa lucha a lo largo de la historia en busca de
conseguir igualdad y derechos para ser respetadas y tratadas como se merecen
ante la ley, igual que como ocurre con sus pares masculinos hace cientos de
años. Por eso, en el Día Internacional de la Mujer se busca conmemorar la lucha
del género por su participación dentro de la sociedad, su desarrollo íntegro
como personas y principalmente, su emancipación o liberación en diferentes
puntos y aspectos de la vida misma. Si bien se “celebra” todos los 8 de marzo,
fecha institucionalizada por las Naciones Unidas en 1975, es importante conocer
que esto no siempre fue así.
LA
PRIMERA CONMEMORACIÓN A LA MUJER
La
primera conmemoración ocurrió en el continente europeo, específicamente en
países como Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. En aquella ocasión, la fecha
elegida fue el 19 de marzo de 1911 donde se conmemoró el "Día
Internacional de la Mujer Trabajadora". Allí asistieron millones de
mujeres que pidieron por el derecho al voto, al trabajo, a la formación
profesional y a la no discriminación laboral. Desde aquel entonces, la idea se
extendió alrededor de los países y continentes mientras que a través de una
Asamblea General, la ONU declaró el día que atraviesa a las diferentes culturas
y costumbres sin importar las diferencias entre unos y otros. Esto, a su vez,
junto a una serie de hechos, alentó a que los movimientos de mujeres luchen por
los derechos pisoteados durante tantas décadas.
Sufragio
femenino, reivindicación de la igualdad, denuncia contra la opresión social,
familiar y laboral, separación entre sexualidad y reproducción, defensa de la maternidad
libre, liberación femenina, libertad sexual, planificación familiar y los
métodos anticonceptivos fueron algunos de los conceptos por los que marcharon y
todavía marchan. Pero la imagen de la mujer comenzó a realzarse
mucho antes. A principios de 1909, en Estados Unidos, cuando miles de mujeres
sociales marcharon en Chicago y Nueva York pidiendo mejores salarios y derecho
al voto y también en 1910, en algunas naciones de Europa, donde lograron
acceder a la Enseñanza Superior.
Por
todas estas razones, el 8 de marzo significa un recuerdo y una reivindicación
de la igualdad conseguida con el paso del tiempo, la conquista de derechos y
espacios que tantas veces fueron negados y, principalmente, del comienzo de la
liberación de la opresión que el patriarcado ejerce y continúa ejerciendo sobre
cada una de ellas. De todas maneras cabe destacar que la lucha
todavía no llegó a su fin y que las mujeres seguirán peleando por ocupar el
lugar que merecen, lograr ser respetadas en todos los ámbitos y,
principalmente, combatir contra las violencias y los abusos de poder que siguen
presentes y latentes a pesar de los cambios.
Fue el
8 de marzo del 2017 cuando se realizó el Primer Paro Internacional de Mujeres.
La iniciativa, llevada adelante por distintas organizaciones de mujeres de más
de 50 países, tiene como principal objetivo la idea de visibilizar la violencia
machista que siguen ejerciendo los hombres, atravesados por el patriarcado, en
los distintos aspectos de la vida tanto laboral como social y personal. Esto
se debe a que las agresiones -sexuales, sociales, culturales, políticas y
económicas- son cada vez más recurrentes y una de las principales problemáticas
que sufren las mujeres en todo el mundo.
Al año
siguiente se volvió a realizar la convocatoria y se sumaron nuevos países. Por
supuesto, lo mismo ocurrió en 2019. Las ideas expresadas otra vez fueron la
violencia, la desigualdad de género y las diferentes formas de opresión que se
mantienen vigentes a pesar del paso del tiempo. Sin la pandemia de coronavirus
de por medio, en distintos puntos y diferentes ciudades del planeta, se
realizan grandes marchas y movilizaciones. En esta ocasión, por la actualidad
mundial, parece difícil que esto ocurra para evitar que la circulación del
virus aumente. De todas formas, la lucha sigue y las voces seguirán alzándose
cada vez más alto por las que están y también por las que faltan.
Fuente:
El Destape Web



