Este miércoles, cerca de las 12:45, se desató un grave conflicto familiar en un estudio jurídico ubicado sobre la calle Tacuarí al 57, en Charata.
Según el parte policial, Eduardo Omar Sánchez, un hombre de más de 60 años de edad, se presentó en el lugar portando una pistola Bersa calibre 22 con la cual apuntó a su hijo Héctor Sánchez, de 40 años, y lo acusó de haber vendido diferentes objetos pertenecientes a su trabajo, el cual sería en un campo.
Durante la discusión, los hombres tuvieron un forcejeo en el que el abogado logró quitarle el arma a su padre; sin embargo, este se dirigió a su camioneta y tomó una escopeta calibre 12, con la cual volvió a amenazarlo. En ese momento llegó Carolina Sánchez a la escena, hermana e hija de los involucrados en el conflicto, quien intentó dialogar con el sujeto armado, pero no tuvo éxito.
Lejos de deponer su actitud y bajar el arma, Eduardo Sánchez entabló una nueva discusión, esta vez con su hija, con quien volvió a forcejear, negándose a dejar su escopeta y afirmando que balearía a su hijo.
Durante los minutos de tensión, la mujer también confrontó a su hermano, acusándolo de "vender todas las cosas" del padre y haberlos "dejado en la ruina". Luego, retomó el diálogo con su papá, intentando convencerlo de que le entregue el arma, pero esto terminó en una nueva disputa por la escopeta y con un disparo que impactó en el auto de Héctor, el otro implicado.
En ese marco, y viendo la violenta situación, otros vecinos de la zona acudieron a la vereda del despacho jurídico e intentaron quitarle el arma al jubilado, pero seguía negándose, visiblemente alterado. Finalmente, lograron reducirlo y lo sentaron en el suelo hasta la llegada de la Policía, que lo trasladó al hospital de la localidad debido a una herida sangrante que presentaba en una de sus manos, producto de los disturbios ocasionados y por la cual tuvieron que realizarle 4 puntos de sutura.
Finalmente, la fiscalía de turno intervino en el hecho e invitó al abogado a realizar la denuncia contra sus familiares. Asimismo, ordenaron el secuestro de la Chevrolet S10 en la que se movilizaba Eduardo, junto a las armas utilizadas durante los disturbios, y emitieron el pedido de aprehensión sobre el jubilado.


