La Justicia investiga el caso de Valentina Zurita, una joven de 18 años que falleció tras acudir durante cuatro días a las guardias de tres centros de salud con dolor de pecho.
Pese a la insistencia familiar, en las consultas iniciales los profesionales atribuyeron sus síntomas a un cuadro de ansiedad y le prescribieron sedantes. Recién en su última atención, detectaron que la adolescente presentaba cetoacidosis diabética grave.
El deceso ocurrió en el Hospital Rivadavia, tras un recorrido que incluyó asistencias previas en el Hospital Fernández y el Sanatorio Güemes. Actualmente, el Ministerio de Salud porteño analiza las actuaciones de los equipos médicos involucrados.
Por su parte, según informó La Nación, la familia radicó la denuncia policial bajo la carátula de averiguación causal de muerte. El abogado querellante, Roberto Herrera, confirmó que solicitarán la exhumación del cuerpo para efectuar una nueva autopsia.
Cuatro días de peregrinación médica
Según relató al mismo medio, José Luis Zurita, padre de la joven, los síntomas comenzaron la tarde del lunes 12 de octubre cerca de las 17. Ante la inusual dolencia torácica, concurrieron a la guardia del Hospital Fernández.
En esa primera atención, dos médicas indicaron que se trataba de un problema de ansiedad y depresión. “Me dijeron que no se podía hacer nada, que no tenía ningún tipo de enfermedad, sino algo psicológico”, lamentó el padre.
El martes 13 de octubre el dolor persistió y la familia intentó consultar en el Hospital Rivadavia, pero registraba ocho horas de demora. Por ese motivo se trasladaron al Sanatorio Güemes para una consulta particular.
En la clínica privada, un profesional sugirió una tomografía de $ 350.000, pero descartó su urgencia al señalar que era "sólo para tranquilizarla". Nuevamente le recetaron clonazepam bajo la hipótesis de ataques de ansiedad.
Evaluación por videollamada
Durante la madrugada del miércoles 14 de octubre, Valentina sufrió una nueva descompensación. La familia llamó a la policía y un médico la evaluó por videollamada, descartando un infarto y atribuyendo el dolor a causa muscular.
“Me quieren hacer pasar por loca y a mí me duele”, le dijo Valentina a su familia en medio del dolor. Por la tarde, ante la falta de alivio, volvieron a la guardia del Hospital Fernández.
En esa segunda asistencia, dos médicos reiteraron el diagnóstico de ansiedad y convocaron a una psiquiatra. La joven comenzó a rasguñarse los brazos debido a la intensidad del malestar torácico.
Tras ser atendida por la especialista, se retiró con recetas de clonazepam, ibuprofeno y protector gástrico. Además, los profesionales le indicaron por escrito una interconsulta con el área de salud mental.
El desenlace por cetoacidosis diabética
Para la noche del miércoles, la joven llevaba más de 48 horas sin comer y presentaba vómitos continuos. La mañana del jueves 15 de octubre empeoró con palidez, cianosis en labios y convulsiones.
Fue trasladada de urgencia al Hospital Rivadavia, donde los médicos detectaron que padecía diabetes tipo 1. Tras sufrir cuatro paros cardiorrespiratorios, la joven falleció cerca de las 14.
La causa del deceso fue una cetoacidosis diabética, una complicación grave por falta de insulina. Esta condición genera acumulación de cuerpos cetónicos y acidifica la sangre.
Investigación, respuestas institucionales y marcha
Frente al reclamo, la Dirección de Legal y Técnica del Ministerio de Salud concentra los informes de los hospitales públicos. En tanto, el Sanatorio Güemes manifestó ampararse en el secreto profesional.
Desde el Hospital Fernández informaron que la paciente fue atendida dos veces y se le realizó un electrocardiograma normal. Además, la dirección del establecimiento pautó una reunión con los padres.
Finalmente, la familia convocó a una marcha para este jueves 22 de octubre a las 10. La movilización partirá desde el Barrio 31 hasta el Hospital Fernández en reclamo de justicia.




