Según un informe publicado por Meteored, las temperaturas superficiales del océano Pacífico tropical podrían ubicarse hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027. De confirmarse, el calentamiento podría alcanzar valores excepcionales respecto de los registros de las últimas cuatro décadas.
El fenómeno de El Niño modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvias y temperaturas en distintas partes del mundo. En Sudamérica, el noreste argentino y la región del Litoral deberán seguir de cerca su evolución.
Uno de los principales riesgos para estas zonas es la posibilidad de precipitaciones superiores a los valores habituales, que podrían favorecer crecidas de ríos, anegamientos y complicaciones en localidades ribereñas. También podrían verse afectadas las actividades agropecuarias, las rutas y la infraestructura.
Sin embargo, la intensidad del fenómeno no permite determinar por sí sola cuánto lloverá en cada localidad ni cuándo podrían producirse inundaciones. Las proyecciones estacionales señalan tendencias generales y deben complementarse con los pronósticos y las alertas de los organismos meteorológicos e hidrológicos.
Un escenario que requiere seguimiento
El Niño es un fenómeno natural asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Sus efectos varían según la región y pueden provocar períodos de lluvias abundantes, déficits de precipitaciones o temperaturas superiores a las habituales.
Ante el escenario previsto para los próximos meses, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) destacó la importancia de fortalecer los sistemas de alerta temprana y la preparación de las comunidades potencialmente expuestas.
La evolución del fenómeno será clave para determinar su intensidad y sus posibles consecuencias durante 2027. Por eso, las autoridades y la población deberán mantenerse atentas a la información oficial, especialmente en las zonas cercanas a los ríos.


