Pediatras del hospital Avelino Castelán narraron a NORTE el desafío implica intervenir en una situación crítica de la vida y del desarrollo de un niño muy pequeño.
"La buena noticia es que pudimos conformar el equipo, que está funcionando hace unos años y que además nos eligieron por el trabajo que venimos realizando", indicaron durante una entrevista en Buen Día NORTE.
Uno de los principales avances destacados en un encuentro NEA sobre falla intestinal y síndrome de intestino corto (SIC), fue la incorporación de un tratamiento farmacológico específico.
El medicamento comenzó a utilizarse inicialmente en adultos y recién desde 2020 pudo aplicarse en pacientes pediátricos en Argentina.
"Estamos muy contentos de decir que gracias a conformar ese equipo y a una historia previa de muchos años de trabajo, tenemos un paciente en el Chaco y en el norte argentino que fue el primer candidato, fue aprobado y hoy utiliza esta droga", expresaron las especialistas.
El tratamiento representa una alternativa para disminuir la dependencia de la nutrición parenteral en niños cuyo intestino remanente no alcanza para absorber los nutrientes necesarios.
Es una droga que permite que, cuando el intestino queda muy corto y el pronóstico no es favorable para retirarle la vía parenteral, se pueda reducir la cantidad de nutrición parenteral que necesita el paciente.
En algunos casos se ha logrado rehabilitar lo suficiente el intestino para que no dependan más de esa alimentación.
La teduglutida es uno de los tratamientos que ha generado gran expectativa en los últimos años; es un análogo del péptido similar al glucagón tipo 2 (GLP-2) que estimula la adaptación del intestino remanente, mejora su capacidad de absorción y, en muchos casos, permite reducir significativamente o suspender la dependencia de la nutrición parenteral.
Un estudio multicéntrico argentino en población infantil publicado en 2025, 1 mostró que, tras 1 año y medio de tratamiento con esta medicación, el 70% de los niños evaluados redujo en al menos un 20% sus requerimientos semanales de nutrición parenteral, y un 36% logró suspenderla por completo. Si bien estos resultados son alentadores, los expertos insisten en que no se trata de una cura, sino de una herramienta más dentro de un abordaje integral.



