La crisis del transporte interurbano santafesino atraviesa uno de sus momentos más delicados. Desde la Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (Atap) advirtieron que algunas empresas ya comenzaron a reducir frecuencias y alertaron que el sistema se encuentra inmerso en una "bola de nieve" financiera que amenaza con profundizarse si no aparecen respuestas oficiales.
Rodolfo Wagner, integrante de la comisión directiva de la entidad, sostuvo que el deterioro viene de larga data y se agravó tras la eliminación de los subsidios nacionales. "La crisis del transporte cada vez se agrava más y no se le encuentra una solución estructural para darle una forma y una manera de prestarlo mejor", afirmó.
Según explicó, el sistema arrastra problemas desde 2019 y sufrió un golpe decisivo con la quita de las compensaciones nacionales, que representaban entre el 30 y el 35 por ciento de los ingresos de muchas empresas. A eso sumó el congelamiento del fondo de asistencia provincial, cuyos montos se mantienen sin cambios desde 2023.
El dirigente señaló que los empresarios buscan evitar cualquier impacto sobre los usuarios y los trabajadores, aunque reconoció que la situación se torna cada vez más difícil. "Lo que uno realmente no quiere es llegar a suspender servicios o afectar al pasajero, porque eso también trae consecuencias sobre nuestro personal", indicó.
Reclamos a la Provincia
Wagner aseguró que desde Atap solicitaron en reiteradas oportunidades reuniones con el gobierno provincial, pero hasta el momento no lograron conformar una mesa de trabajo.
"Creo que la Provincia hoy no tiene idea de la gravedad del sistema", afirmó. Y agregó que cuando las empresas intentaron reducir algunos servicios de baja demanda para disminuir costos, la autorización sólo duró una semana.
Según relató, la administración provincial volvió a exigir la restitución de las frecuencias tras reclamos de usuarios. "No entiende la gravedad de la situación que está teniendo el transporte", cuestionó.
El empresario precisó que los recortes alcanzaban aproximadamente al 5 por ciento de los servicios y se concentraban en recorridos con menor cantidad de pasajeros y mayores pérdidas económicas.
Caída de pasajeros y tarifas congeladas
La cámara empresaria estima que la cantidad de usuarios cayó entre un 25 y un 30 por ciento. En paralelo, las empresas acumulan ocho meses sin aumentos tarifarios.
Para Wagner, el boleto ya representa una carga importante para los usuarios y elevarlo podría profundizar la pérdida de pasajeros. "Hoy la tarifa está cara para el usuario. No podemos seguir incrementándola porque cada vez perdemos más pasajeros", sostuvo.
El dirigente consideró que el escenario ideal sería un sistema sin subsidios, pero aclaró que en ese caso cada pasajero debería pagar el costo real del servicio. "Si el Estado quiere que todo el mundo viaje gratis, que viaje gratis, pero que lo pague", remarcó.
En esa línea, cuestionó la ampliación de beneficios y franquicias sin una compensación económica adecuada. "Nosotros estamos desfinanciando y perdiendo capital por una cuestión política", aseguró.
Entre los reclamos planteados por Atap aparece también el tratamiento que recibe el Boleto Educativo. Wagner afirmó que la Provincia cubre el 100 por ciento del valor para el sistema urbano de Rosario, mientras que a las líneas interurbanas les reconoce sólo la mitad.
"Descubrimos que a la Municipalidad de Rosario le paga el 100 por ciento del valor del boleto educativo, mientras que a nosotros nos paga el 50 por ciento", señaló. Además, denunció demoras de alrededor de 45 días en esos desembolsos.
La situación financiera también pone en riesgo el pago del medio aguinaldo. Wagner admitió que muchas empresas deberán abonarlo en cuotas o recurrir a créditos.
"La mayoría de las empresas, las que puedan, lo van a pagar en dos veces y otras tendrán que sacar préstamos para cumplir", indicó. Wagner sintetizó el escenario con una frase contundente: "Estamos en una espiral que no se puede parar".

