João Guilherme Jorge Pires, de nueve años, era un niño "cariñoso". Dibujaba "muy bien" y le gustaba el futbol. El jueves 2 de abril, mientras jugaba en su casa, se golpeó su rodilla. Seis días después, murió en un hospital de Brasil. Ahora su familia denuncia mala praxis y exije justia.
"¿Cómo puede un niño sano, sin ninguna enfermedad, golpearse la rodilla y morir? Eso no ocurre", reclamó la tía del menor, Adriana Soares, en diálogo con G1.
La cronología de un caso que conmociona a São Paulo
Según contó Soares al medio brasileño, todo comenzó cuando João se fracturó la rodilla mientras jugaba en el patio de su casa. Debido al fuerte dolor, fue trasladado de urgencia a la Unidad de Pronta Atención (UPA) en la ciudad de Tiradentes, en la zona este de São Paulo.
Allí le realizaron una radiografía y al no detectar daños graves fue dado de alta. "No hicieron todos los procedimientos. Dijeron que solo era una herida y que le dieron dipirona e ibuprofeno", contó Soares.
Al día siguiente, como su condición no mejoró, su familia lo llevó al hospital universitario de São Paulo, donde también recibió medicamentos y fue dado de alta.
Para el 4 de abril, João no presentaba signos de mejora. La familia nuevamente recurrió a la institución universitaria, donde al igual que el día anterior, solo recibió una inyección y fue dado de alta.
El domingo por la tarde, João regresó al hospital universitario. En esta ocasión fue puesto bajo observación y le realizaron una segunda radiografía, la cual encontró una lesión en su rodilla.
Los médicos nuevamente le dieron el alta al niño y le recomendaron a la familia recurrir al Irmandade da Santa Casa de Misericórdia de São Paulo -uno de los hospitales filantrópicos más grandes de América Latina- al día siguiente para inmovilizar su rodilla.
En la madrugada del seis de abril, la situación empeoró. "Cuando entré en la habitación, estaba morado y sin aliento. Prácticamente se caía de la cama", relató Michael Petrovich de Souza, cuñado del menor.
João se había desmayado, así que la familia lo llevó de urgencia al hospital universitario. Allí, el personal médico lo reanimó y fue intubado. Luego, fue trasladado inconsciente al Santa Casa.
"Al llegar a la Santa Casa, solo tardé media hora. Entonces llegó la noticia de que había muerto", contó Michael. El niño había sufrido un infarto. Su muerte fue confirmada a la 1:05 de la madrugada.
"Dijeron que no había camilla. Lo pusieron en el suelo para intentar ayudar", añadió la tía. De acuerdo con un informe preliminar del hospital, la intubación fue incorrecta. "No queremos dinero, queremos justicia", añadió.
Investigación en curso: el rol de las autoridades y el sistema de salud
Tras presentarse una denuncia, la Policía Civil solicitó que se realizara una autopsia sobre el cuerpo de João. Según explicó G1, el caso deberá ser remitido a la Comisaría Especializada para la Protección de Niños y Adolescentes (Depca), que deberá reconstruir la secuencia de hechos para determinar si hubo negligencia por parte de los médicos que atendieron al niño.
En un comunicado, el Departamento de Salud Municipal (Sesau) informó que también investiga el caso a partir del historial y los registros médicos. Además, enfatizó que "todas las responsabilidades serán rigurosamente verificadas" y advirtió que si se identifica que hubo negligencia "se adoptarán las medidas adecuadas".
Mientras que João fue velado el miércoles 8 de abril, la Fundación Ueze Zahran -donde el niño formaba parte de su coro- lo despidió "con profundo dolor". "João Guilherme deja entre nosotros recuerdos marcados por su alegría, sensibilidad y amor por la música, tocando el corazón de colegas, profesores y toda la comunidad de la Fundación", escribieron en una publicación de Instagram.
"En este momento de dolor, expresamos nuestra solidaridad con la familia, los amigos y todos los que compartieron su camino, deseando consuelo, fuerza y paz a los corazones en duelo. Que su memoria permanezca viva a través de la música y de los momentos que tuvimos la alegría de compartir", agregaron.




