Se trata de Cristian Leguizamón, de 51 años, quien además fue hallado culpable de otros delitos cometidos en perjuicio de la misma víctima en un contexto de violencia de género. La sentencia fue dictada por la jueza Claudia Bressán en el marco de un juicio oral que finalizó este miércoles en los tribunales de Vera. La investigación estuvo a cargo del fiscal Valentín Hereñú, quien también representó al Ministerio Público de la Acusación durante el debate. Tras conocerse el fallo, el funcionario destacó que “la jueza consideró probada la atribución delictiva y optó por las calificaciones penales que propusimos en nuestros alegatos”. Según se expuso en el juicio, el condenado y la víctima mantenían una relación de aproximadamente diez años y tenían un hijo en común. En ese contexto, Leguizamón ejerció violencia de género de manera sistemática, sometiendo a la mujer a reiterados abusos sexuales sin su consentimiento. El fiscal remarcó que durante el debate se puso de manifiesto un prejuicio erróneo: “Se intentó instalar que en una relación de pareja no puede haber abuso, lo cual es absolutamente falso”, afirmó. Además de los abusos, se acreditó que el hombre amenazaba a la víctima para evitar que lo denunciara, incluso diciéndole que la mataría. En otro episodio, cuando la mujer decidió poner fin a la relación, el agresor la golpeó con un palo que se quebró por la fuerza del impacto, provocándole diversas lesiones. Durante ese mismo hecho, Leguizamón también dañó el teléfono celular de la víctima y posteriormente utilizó una madera para romper partes de un automóvil Volkswagen Vento perteneciente a la hija de la mujer. El accionar violento continuó cuando efectivos policiales llegaron al lugar: el hombre los insultó y amenazó mientras intentaban reducirlo, aunque finalmente lograron su aprehensión. Por todos estos hechos, Leguizamón fue condenado como autor de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves calificadas por el vínculo y el contexto de violencia de género, amenazas calificadas, amenazas coactivas, daño y resistencia a la autoridad.
La Cámara del Crimen concluyó que la acusada había sido víctima de maltratos y abusos sexuales por parte de su padre.
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