En una decisión sin precedentes, el Supremo Tribunal de Justicia de Corrientes confirmó la condena a tres años de prisión contra el productor rural Ricardo Nicolás Prieto por la muerte de un niño de cuatro años y las graves lesiones sufridas por su prima tras una fumigación con agrotóxicos. La sentencia, dictada por homicidio culposo y lesiones graves, se convirtió en el primer antecedente en el país en el que se ratifica una condena penal por una muerte vinculada al uso de agroquímicos. El hecho ocurrió en marzo de 2011 en Lavalle. Santiago Nicolás Arévalo, de cuatro años, tuvo contacto con un charco contaminado con alfaendosulfán, un plaguicida organoclorado prohibido en numerosos países, que provenía de una chacra lindera donde se realizaban tareas de fumigación en un cultivo de tomates. El niño sufrió un edema agudo de pulmón y falleció el 4 de abril de ese año.
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El Juzgado de Familia de Concordia dictaminó la sentencia.