La aparición de numerosos peces muertos y otros boqueando en la superficie del agua generó preocupación entre quienes recorrieron la zona de Puerto Reconquista durante los últimos días. El fenómeno también estuvo acompañado por un fuerte olor a podrido.
Según la explicación científica, el episodio estaría relacionado con procesos naturales que se producen durante las grandes crecientes. Cuando el agua cubre la vegetación de lagunas, cañadas y bañados, su descomposición consume gran parte del oxígeno disponible en el agua.
Esta disminución del oxígeno, conocida como hipoxia, dificulta la respiración de los peces, que suben a la superficie en busca de aire. En los casos más graves, pueden morir por falta de oxígeno.
A esto se suma la turbidez del agua, que reduce el ingreso de luz y la producción de oxígeno mediante la fotosíntesis. Además, las temperaturas elevadas aceleran la descomposición de la materia orgánica y hacen que el agua retenga menos oxígeno.
Aunque estos episodios pueden provocar mortandad de peces, las crecientes también cumplen una función importante: renuevan nutrientes, conectan lagunas y bañados que estaban aislados y favorecen la reproducción de numerosas especies acuáticas.


