La ausencia de Gisela Scaglia en la sesión del 15 de octubre produjo un impacto reputacional que alcanzó directamente a Maximiliano Pullaro. Mientras la diputada quedó asociada con el ausentismo y los privilegios de la política, el gobernador recibió cuestionamientos por su relación con el Gobierno de Javier Milei.
Esta es la principal conclusión de una investigación de STAFF Consultora que integró el análisis de publicaciones de 19 medios de comunicación con un relevamiento de 13.380 mensajes digitales.
El estudio presenta una distribución de sentimientos marcadamente negativa: 95,2% de expresiones críticas, 2,6% neutrales y apenas 1% positivas, según la estimación proporcional incluida en el informe.
Del faltazo al cuestionamiento político
La investigación identifica un hallazgo relevante: el mayor reproche hacia Scaglia se construyó alrededor de las obligaciones laborales de los representantes políticos.
Las referencias al presentismo docente, los salarios legislativos y la responsabilidad de asistir al Congreso adquirieron mayor presencia temática que las menciones al video de la diputada en un spa, difundido durante la controversia, aunque el material sobre la visita había sido publicado antes de la sesión.
La explicación de Scaglia, centrada en impedir el rechazo al DNU 70/2023 y cuestionar al kirchnerismo, encontró una fuerte resistencia en la conversación analizada. Entre los argumentos críticos predominó la idea de que podía participar del debate parlamentario y votar en contra.
El costo político alcanzó a Pullaro
El análisis de media clipping permitió identificar cómo parte de la prensa santafesina trasladó la responsabilidad de la decisión parlamentaria hacia el gobernador.
Ese encuadre encontró correspondencia en los mensajes digitales, donde aparecen expresiones que vinculan directamente a Pullaro con Milei.
Para STAFF, la coincidencia entre ambas narrativas constituye el principal riesgo estratégico del episodio: una controversia inicialmente concentrada en la conducta de Scaglia termina reforzando cuestionamientos sobre la identidad política del oficialismo provincial.
La investigación concluye que Scaglia concentra el costo personal de la controversia, mientras que el faltazo profundiza el desgaste reputacional de Pullaro y confirma, en la conversación pública analizada, la percepción de su falta de autonomía frente al Gobierno nacional de Javier Milei.
El estudio señala que la continuidad de esta percepción estará vinculada con las próximas decisiones de Provincias Unidas en el Congreso y con la capacidad del gobernador de demostrar coherencia entre su discurso de autonomía y el comportamiento de sus representantes.




