El productor Gustavo Yankelevich rompió el silencio tras el testimonio de su nieto Valentín, quien denunció haber sufrido violencia física y psicológica por parte de su padre, Darío Giordano, durante su infancia. En diálogo con distintos medios, contó cómo él y Cris Morena advirtieron que algo ocurría y explicó que mantuvieron la historia en reserva durante 12 años para priorizar "la protección de los chicos y el avance del proceso judicial".
"Los chicos hubieran querido hablar desde el primer día", sostuvo el productor, quien recordó que su nieto y su hermano Franco encontraron en él un lugar de contención después de atravesar las situaciones de maltrato. El productor también recordó el proceso que atravesó la familia después de la muerte de Romina Yan, en septiembre de 2010, y cómo buscó garantizar el bienestar de sus nietos.
El rol de Cris Morena y las primeras señales de alarma
Durante la entrevista, Yankelevich aclaró que fue Cris Morena la primera persona que advirtió que algo no estaba bien. "Cris lo notó y me habló a mí y me advirtió. Me dijo: 'Está pasando algo raro, préstale atención a los chicos'", recordó el productor, al reconstruir cómo comenzaron sus sospechas.
En un primer momento, explicó, creyó que se trataba de una situación pasajera. Sin embargo, con el tiempo las señales se volvieron más preocupantes, especialmente cuando Franco, el hermano mayor de Valentín, empezó a pedirle que lo dejara vivir con él. Según contó, Franco se lo planteó un año antes de que Valentín también manifestara ese deseo.
El empresario relató que decidió hablar con Darío Giordano para proponerle que Franco pasara una semana con él. La respuesta que recibió encendió una alarma todavía mayor. "De ninguna manera, yo soy el dueño, hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera", recordó que le contestó el padre de los jóvenes. A partir de ahí Yankelevich aseguró que comprendió que la situación podía ser mucho más grave de lo que había imaginado. Por eso, advirtió, decidió avanzar por la vía legal para conseguir la tenencia de sus nietos y brindarles un entorno de protección.
Por qué la familia esperó 12 años para hablar
El productor explicó que, al comienzo, le otorgaron la tenencia de Franco y Valentín durante tres meses, mientras las autoridades supervisaban diariamente la situación. En ese contexto, consideró que una exposición pública podía perjudicar el proceso judicial y afectar directamente a los jóvenes.
"Íbamos a tribunales y entonces no podíamos hablar", señaló. Según detalló, la familia priorizó que la Justicia pudiera actuar sin la presión de la cobertura mediática, pese a que sus nietos tenían la necesidad de contar lo que habían vivido.
Yankelevich también explicó que, cuando consiguió la tenencia definitiva, ya habían pasado tres años y medio. En ese momento, Franco tenía 18 años, mientras que Azul, la hermana menor, todavía estaba en el colegio.
La decisión de esperar también estuvo relacionada con ella. El productor sostuvo que tanto Franco como Valentín querían contar su historia, pero que no deseaban hacerlo antes de que Azul terminara sus estudios. Según relató, la joven finalizó el colegio hace aproximadamente un año y medio y actualmente vive en Estados Unidos, donde continúa estudiando.
Finalmente, los hermanos hablaron con Azul y le explicaron que necesitaban hacer público lo ocurrido. "Ella los entendió", contó el productor, visiblemente emocionado.




