Nicolás Márquez, escritor y biógrafo del presidente Javier Milei, atacó a la Iglesia Católica mientras la Argentina aguarda por la llegada del papa León XIV en su primera visita oficial desde que es Sumo Pontífice. El abogado, autor de "Milei, la revolución que no vieron venir", calificó como "bochornoso" el papado de Jorge Bergoglio y aseguró que, actualmente, la institución está dirigida por "amanerados".
"La Iglesia Católica (o lo que queda de ella) tras el bochornoso 'papado' del hereje Bergoglio, es hoy una institución dirigida por amanerados, izquierdistas y corruptos disfrazados con sotana: el sorete de García Cuerva es un fiel reflejo de ese turbio estado de situación", escribió a través de sus redes sociales.
No es la primera vez que Márquez ataca a la Iglesia Católica en sus redes sociales, donde siempre se caracteriza por ser un persona polémico y violento. El 26 de mayo del 2026, tras la crítica homilía durante el Tedeum en la Catedral Metropolitana, cargó contra el Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. "Técnicamente no tiene el menor rigor académico la opinión de un obispillo embrutecido, inmoral y anticristiano", lanzó en X.
"El militante García Cuerva se junta jocosamente no con católicos de estricta observancia sino con malvivientes que militan con él, en un partido fundado por un masón que encarceló sacerdotes, quemó iglesias, prohibió las procesiones religiosas, exilió obispos y como consecuencia de sus herejías fue formalmente excomulgado en 1955 por Pío XII: me refiero al tiranao Juan Perón, de quien el bocón que hoy encabezó el Tedeum es acólito", dijo. Y agregó: "Este sujeto, García Cuerva, es parte de la camada de herejes infiltrados en la Iglesia que el apóstata Bergoglio colocó en lugares de poder".
En esa misma línea, Márquez sostuvo firmemente que su opinión "falible y precaria" no tiene ningún tipo de peso y que a su vez sirve de "guía para los argentinos de bien", al ratificar que Milei conduce al país "hacia un rumbo correctísimo".
Cabe recordar que, en aquella ocasión, el Arzboispo pidió a la clase dirigente que abandone la polarización y apueste al diálogo con las distintos partidos para que la Argentina pueda salir de la crisis en la que está inmersa. A su vez, habló de la unión de los argentinos y acusó a los que se esconden "en cuevas de corrupción" para volverse ricos cuando el caso Manuel Adorni estaba en su punto máximo y debió dar un paso al costado del Gabinete por presunto enriquecimiento ilícito.




