CONTINUACIÓN
Una vez que la compañía británica La
Forestal tomó el control total del Ferrocarril Ocampo y de sus instalaciones
portuarias, transformó el predio para integrarlo a su esquema de producción
mundial del tanino.
Villa Ana se comunicaba con Puerto
Ocampo, que se hallaba ubicado sobre un
brazo del Paraná (el Virá Pitá); y aproximadamente en 1930, en el mayor apogeo
de la fabricación de tanino en sus fábricas de todo el norte, ante la necesidad
de agrandar la infraestructura y tener mayor maniobrabilidad de los barcos y
barcazas que venían a cargar la producción, se lo trasladó a unos cuatro
kilómetros al sur del anterior, en el canal del Paraná, donde sus profundidades
son mayores. Allí operó hasta su cierre a principios de la década de 1960.
La Compañía La Forestal, poseedora de
los ferrocarriles y de miles de hectáreas con quebracho colorado y varias
tanineras, para mejorar el traslado y ante la compra de nuevas locomotoras construyó un nuevo puente, todo de madera de
quebracho sobre el Río Los Amores. Sobre el Paraná Miní también construyó un
nuevo puente, ya que como dijimos la creciente de 1905 había deteriorado el
construido durante la época de la Colonia Ocampo.
En todo su recorrido había más de 20
alcantarillas de madera para sortear las lagunas y riachos del trayecto y
evitar que las vías quedaran bajo agua ante grandes lluvias. Elevaron el terraplén con toneladas
de tierra, piedras y durmientes; y en cada puente clavaban varias estacas o
postes del lado de la corriente de agua para evitar que los embalsados de
camalotes destruyeran los puentes.
Del libro “Personajes de Mi Pueblo”
de Raúl Dubouloy, don Juan Manuel Quevedo relataba: “Por el trabajo que
desempeñaba mi papá estábamos radicados en Puerto Ocampo, era obrero estibador
y con sus compañeros cargaban los barcos
que venían a llevar el tanino al
puerto de Buenos Aires, que se producía en Villa Ana, todos los días los trenes
llevaban el tanino al puerto y si había barcos que cargar el ferrocarril hacía
hasta tres viajes diarios. Las
crecientes eran un problema grave, cuando el agua rebasaba los muelles era hora
de evacuar a la gente que vivía permanentemente allí. La Compañía hacia la
evacuación con tiempo, el tren ubicaba a una familia por vagón, eran grandes
cómodos con una puerta corrediza, luego se repartían, un grupo de vagones
quedaba en San Vicente, otro en Isleta y el resto se lo ubicaba en un desvió
grande que había en la prolongación de la Avenida San Martin. Pero la gente
seguía trabajando recuerdo que iban hasta San Vicente a cortar los enormes
carrizos que presionaban sobre el puente del Paraná Miní, en esa época, se
llamaba río San Vicente igual que el pueblito que había allí. En 1947 después
del servicio militar retome mi trabajo en la Compañía era cuadrilla de vías
también nos conocían como “Los catangueros” nuestra obligación era mantener las
vías en condiciones, en época de creciente trabajábamos varias cuadrillas para
hacerlos pasar, mediante machetes y tacuaras ese trabajo se iniciaba al
amanecer hasta que oscurecía”
Con la “zorrita” se trasladaba el
médico hasta el puerto si hacía falta, al director de escuela o algún personal
que tenía premura para embarcarse o revisar las vías del tren, solucionar algún
problema o trasladar algún obrero vecino ante una urgencia .Las había de dos
manera “a mano, zorra bomba” tenía una palanca central que dos operarios subían
y bajaban de manera acompasada, otra era las “a pedal o motorizadas” tenían pequeños
motores o sistemas mecánicos.
El puerto fue ampliado con grandes
galpones de chapa y hierro para almacenar las bolsas de tanino, azúcar o productos que ingresaban a las poblaciones
o fábricas. El extracto de tanino (que se comercializaba en bolsas de arpillera
tras solidificarse) no podía mojarse bajo ninguna circunstancia porque se
arruinaba. Estos inmensos galpones
estaban a la vera del muelle, donde el
tren descargaba directamente bajo techo.
Se rediseñó el muelle con hileras
dobles de pilotes de quebracho colorado seleccionados de sus propios obrajes.
La plataforma se ensanchó para soportar el peso de locomotoras de mayor
tonelaje y grúas de carga fijas operadas a vapor.
La Forestal instaló sus ferrocarriles de trocha de 100 mm
aunque también para los obrajes usaban los del sistema Decauville, de trocha
más angosta. Las locomotoras que operaban en los tramos Villa Ana - Puerto
Ocampo eran las norteamericanas Baldwin Locomotive Works; tenían una gran
fuerza de arrastre, eran rodado Tipo 4-6-0 (Diez Ruedas) o 2-8-0
(Consolidation). Eran máquinas pesadas y robustas con tender adaptadas para acarrear toneladas de leña de hacha para las calderas
o la alemana Orenstein & Kopel (O&K). Éstas podían hacer maniobras
internas y la recolección en los obrajes
boscosos, eran locomotoras tipo tanque, transportaban agua y leña en
receptáculos al costado de las calderas prescindiendo del vagón tender trasero, eran más cortas, livianas y
ágiles para maniobrar en curvas cerradas dentro del monte chaqueño y santafesino.
Los vagones se cargaban en los
playones de las fábricas, eran pesadas bolsas de arpillera que contenían los
panes de extracto de tanino sólido y seco, muchas veces esa carga se lo hacía
en el hombro de los obreros de las fábricas
el tanino a veces todavía con cierta temperatura les curtía la, espalda,
ponían una bolsa que le cubriera el hombro antes de colocar la bolsa pero no
era suficiente, además de los problemas de columna que les acarreaba. La empresa La Forestal tenía más de 400 km de
vías férreas en todos sus dominios, empalmo todos sus propios tendidos
ferroviarios con los preexistentes como el del antiguo ferrocarril Ocampo que
desembocaba en Puerto Ocampo.
Todas las semanas un vagón del ferrocarril era
utilizado para cargar pinotea, chapas galvanizadas, hierro o maquinarias
pesadas para las fábricas o ingenios azucareros, estos elementos los traían de
lastre en los barcos mercantes ingleses que venían a los puertos a buscar el
extracto de tanino y los durmientes de quebracho, los barcos no podían viajar
vacíos hacia Sudamérica porque perderían estabilidad en el océano, la pinotea
procedentes de los bosques del sur de Estados Unidos era barata, abundante y
pesada por su alta densidad en resina. Los más de 40 pueblos, fábricas,
oficinas y mansiones que se estaban levantando en las posesiones de La Forestal
necesitaban una madera blanda para el trabajo de carpintería, llegaban
directamente a los puertos Piracuá, Piracuacito y Ocampo, en nuestra zona pero
también descargaban en los puertos de Corrientes, Goya y Bella Vista,
especialmente en forma de tablas o vigas y de allí eran cargados en los
ferrocarriles y llevados hasta los pueblos o comercios.
Los chalets del personal jerárquico,
las casas de visitas o clubes sociales se construían con pisos flotantes,
aberturas, escaleras internas y cielorrasos machimbrados que se hacían
íntegramente con la pinotea traída de Estados Unidos. En nuestra ciudad la Casa
de Visita del ingenio azucarero Arno tenía estas características y la mayoría
de las viviendas que se construyeron para los administrativos o personal que
provenían de otras provincias. CONTINUARÁ.
Por ESTELA YACCUZZI (CONTENIDO
DE IA)

