La represa de Itaipú comenzó durante la madrugada del domingo 13 de septiembre una liberación controlada de agua hacia el río Paraná, a raíz del incremento de las precipitaciones registrado en su embalse. Desde el Instituto Nacional del Agua (INA) señalaron que la situación se encuentra dentro de parámetros normales y descartaron, por el momento, escenarios de desborde o crecidas extraordinarias.
Juan Borus, investigador asociado y vocero del Sistema de Alerta Hidrológico de la Cuenca del Plata del INA, explicó que Itaipú abrió una de sus tres canaletas de vertedero con el objetivo de reducir el nivel del embalse y generar capacidad para recibir nuevos eventos de lluvia.
Actualmente, la descarga total de la represa ronda los 11.000 metros cúbicos por segundo, un caudal que se ubica dentro de los valores correspondientes a aguas medias a medias altas.
A este aporte se suma el pulso de crecida registrado en el río Iguazú, que alcanzó un pico cercano a los 8.000 metros cúbicos por segundo. En la zona del Trifinio, donde confluyen los ríos Paraná e Iguazú, el caudal se mantiene estable entre los 19.000 y 20.000 metros cúbicos por segundo, con una tendencia que comenzaría a ser descendente.
El Niño y el comportamiento del Paraná
Borus explicó que la activación gradual de las precipitaciones en la alta cuenca del Paraná, principalmente en Brasil, comenzó hace aproximadamente una semana y media y está vinculada al actual escenario climático de El Niño.
De acuerdo con las proyecciones, las lluvias previstas hasta el 30 de noviembre se concentrarán especialmente en la denominada región de respuesta hidrológica rápida, que comprende sectores de Misiones, el este de Paraguay, la cuenca del río Iguazú, la alta cuenca del Uruguay y los aportes directos a las represas de Itaipú y Yacyretá.
En este contexto, para la ribera santafesina se prevé un crecimiento paulatino de los niveles del río Paraná, que se mantendría inicialmente dentro de franjas de aguas medias a medias altas.
Hacia el último bimestre del año podrían registrarse niveles de aguas altas, aunque Borus remarcó que se trataría de una situación acotada y sin características catastróficas, sin perspectivas actuales de grandes desbordes.
Como referencia, en la ciudad de Corrientes se proyecta un pico cercano a los 4 metros, aproximadamente 2,5 metros por debajo del nivel de alerta.
Piden evitar el alarmismo
Frente a la circulación de pronósticos y análisis en redes sociales, el especialista pidió a la población no alarmarse ante información difundida por personas que no cuentan con respaldo técnico.
Borus advirtió especialmente sobre los análisis que extrapolan situaciones ocurridas durante otros episodios de El Niño, ya que dos fenómenos con la misma denominación no necesariamente evolucionan de la misma manera.
En ese sentido, recomendó utilizar como referencia para las decisiones vinculadas con el comportamiento del río únicamente los informes y pronósticos de organismos oficiales, particularmente el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Instituto Nacional del Agua (INA).
Por el momento, la información disponible indica que el Paraná continuará con una suba gradual de sus niveles, en un escenario que requiere seguimiento permanente pero que, de acuerdo con las proyecciones actuales, no presenta características de una crecida extraordinaria o catastrófica.




