La Justicia de Reconquista definió este lunes el próximo paso para Algodonera Avellaneda S.A., luego de que la empresa no lograra reunir las mayorías necesarias para aprobar su acuerdo preventivo. El Juzgado de Primera Instancia de Distrito Civil y Comercial de la Segunda Nominación rechazó el pedido de la compañía para excluir al Banco de la Nación Argentina del cálculo de los votos y, como consecuencia, dispuso la apertura del procedimiento de salvataje contemplado en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras.
La resolución fue firmada el 14 de septiembre por el juez Fabián Lorenzini y marca el cierre del período de exclusividad sin que se alcanzaran las dobles mayorías de capital requeridas para homologar el acuerdo.
El conflicto central estaba relacionado con el peso que tiene el Banco Nación dentro del pasivo de la empresa. Algodonera Avellaneda había pedido que la entidad fuera considerada un “acreedor hostil” y que su crédito no fuera contabilizado al momento de determinar las mayorías.
La acreencia del BNA verificada y considerada admisible alcanza los $1.585 millones y supera los 260 millones de dólares. De acuerdo con la resolución, representa más del 80% del pasivo quirografario computable.
La empresa sostuvo que la negativa del banco a aceptar las distintas propuestas formuladas durante el proceso constituía un uso abusivo de su posición dominante.
Por qué el juez rechazó el pedido contra el Banco Nación
Lorenzini consideró que no estaban demostradas las condiciones necesarias para apartar al Banco Nación del cómputo. Según el fallo, no se acreditó una conducta inequívocamente hostil de la entidad hacia Algodonera Avellaneda ni hacia los demás acreedores, como tampoco una intención de provocar un perjuicio.
El magistrado reconoció que el volumen del crédito convierte al Banco Nación en el principal acreedor y le otorga una posición predominante dentro del concurso. Sin embargo, sostuvo que esa circunstancia, por sí misma, no alcanza para configurar una conducta abusiva.
El fallo también tomó en cuenta la participación del banco durante el proceso. La entidad intervino en las audiencias y reuniones convocadas, evaluó las diferentes alternativas planteadas y participó incluso en la contratación del seguro destinado a proteger los activos de la planta industrial.
Las negociaciones que no llegaron a un acuerdo
Antes de resolver el pedido de exclusión, la Justicia había intentado generar una última instancia de negociación.
El 3 de julio se había postergado la decisión sobre la situación del Banco Nación y se había otorgado tiempo adicional hasta el 10 de agosto. Ese período fue planteado como una “tercera vía”, con el objetivo de encontrar una fórmula que permitiera alcanzar un acuerdo y evitar que la empresa avanzara hacia una instancia posterior del proceso concursal.
Las conversaciones continuaron durante ese período, pero no permitieron alcanzar un entendimiento.
El Banco Nación argumentó que no podía aceptar quitas sobre el capital ni determinados plazos de pago debido a las obligaciones que surgen de su Carta Orgánica y a su deber de preservar el patrimonio del Estado.
Con las negociaciones agotadas y sin las mayorías requeridas, la Justicia determinó que el acuerdo preventivo no podía ser homologado y activó el mecanismo de salvataje.
Un pasivo posconcursal de más de $6.800 millones
La resolución también expone la dimensión de la crisis financiera que atraviesa la empresa.
De acuerdo con el informe de la Sindicatura citado por el juez, Algodonera Avellaneda acumuló un pasivo posconcursal proyectado de $6.818.717.040,87 correspondiente a los períodos 2025 y 2026.
Las obligaciones pendientes están vinculadas principalmente con servicios de energía eléctrica, impuestos y compromisos laborales.
La situación financiera se combina con dificultades en la operación industrial. Actualmente, la planta funciona aproximadamente al 60% de su capacidad debido a problemas en la maquinaria de hilandería.
El fallo también menciona que no existe un acuerdo con los trabajadores que haya obtenido la correspondiente homologación del Ministerio de Trabajo de la provincia. Para el juzgado, esa situación genera una “enorme incertidumbre” tanto respecto del futuro de los empleados como sobre las posibilidades de continuidad de la empresa.
El futuro de la empresa queda ahora en manos del salvataje
En su resolución, Lorenzini reconoció los esfuerzos realizados por Algodonera Avellaneda para atravesar las dificultades económicas actuales, aunque también cuestionó decisiones tomadas durante una administración societaria anterior.
Con el Banco Nación dentro del cálculo de las mayorías, las negociaciones sin resultado y el acuerdo preventivo descartado, Algodonera Avellaneda ingresa ahora en una instancia decisiva. El procedimiento de salvataje será la alternativa para que nuevos interesados, los trabajadores o la propia compañía intenten formular una propuesta que permita sostener la actividad y evitar un desenlace liquidativo.




