La investigación por la muerte de un hombre y su hijo, encontrados sin vida en una vivienda de calle Entre Ríos al 1.100, en Tucumán, avanza con la confirmación de un dato central: se trató de un filicidio seguido de suicidio. Según los primeros elementos reunidos por los investigadores, el padre, identificado como Oscar Mauricio Sosa, provocó la muerte del niño y luego se quitó la vida.
De acuerdo con la información aportada por la Policía, el hombre habría suministrado pastillas al niño para dormirlo y luego lo habría estrangulado. Posteriormente, se habría quitado la vida. Antes de hacerlo, dejó una carta en la que habría explicado los motivos de su decisión.
Según el fiscal Carlos Sale, quien lleva adelante la investigación, el hombre confesó que fue él quien le suministró un cóctel de pastillas a su hijo, con el argumento de que ni él ni otra persona podrían continuar cuidándolo como necesitaba.
“Mi hijo no sufrió, yo me despedí, lo más importante que hay en mi vida es mi hijo y he tenido que hacer esto. Le di todas las pastillas, él se durmió, no sintió nada”, habría escrito el padre, según relató el fiscal.
El filicida tenía prisión domiciliaria
El hombre había estado detenido en Córdoba en el marco de una causa vinculada con drogas. Su entonces pareja había gestionado que cumpliera arresto domiciliario en Tucumán para que pudiera hacerse cargo de su hijo, que padecía autismo.
Una vez instalado en la provincia, la pareja se separó y el niño quedó bajo el cuidado de su padre. Al mismo tiempo, el proceso judicial que se llevaba adelante en Córdoba continuó avanzando. La Justicia Federal de esa provincia había requerido nuevamente su presencia, ya que debía presentarse para afrontar una nueva instancia del proceso.
Ese escenario habría sido uno de los factores que el hombre contempló antes de tomar la decisión que terminó en la tragedia. Según la hipótesis que manejan los investigadores, temía que, si debía regresar a Córdoba, su hijo quedara sin una persona que pudiera hacerse cargo de él.
El caso fue descubierto durante la mañana, cuando otros integrantes de la familia llegaron hasta la vivienda y encontraron la escena. Desde entonces, los investigadores trabajan para reconstruir las últimas horas de ambos y determinar con precisión cómo ocurrieron las muertes.
Por el momento, no hay información concluyente sobre antecedentes vinculados con problemas de salud mental o consumos problemáticos por parte del hombre. Esos aspectos también forman parte de la investigación.
La carta encontrada en el lugar constituye ahora una de las principales piezas para intentar comprender qué ocurrió. Su contenido, sumado a los antecedentes judiciales y a la situación familiar, forma parte del complejo rompecabezas que la Justicia intenta reconstruir para esclarecer el filicidio y posterior suicidio.
“La situación era desesperante”: un testimonio clave
La investigación por el filicidio seguido de suicidio ocurrido este martes en una vivienda de Tucumán sumó un testimonio clave. La hermana de Oscar Mauricio Sosa, el hombre de 48 años acusado de matar a su hijo de ocho años, contó cómo era la vida que atravesaba y describió el vínculo que mantenía con el nene.
La mujer explicó que su hermano estaba desempleado y que se ocupaba de manera permanente de su hijo, quien tenía autismo severo y otros problemas de salud que demandaban cuidados durante las 24 horas. “La situación era desesperante realmente”, sostuvo.
Según contó, Sosa se encontraba bajo prisión domiciliaria, una situación que, desde su perspectiva, había profundizado sus dificultades económicas y personales.
“No podía salir a trabajar y sustentarlo más al chiquito”, explicó. Ante esa situación, aclaró, los hermanos colaboraban económicamente con él y con el menor.
La mujer destacó que su hermano asumía prácticamente en soledad las tareas de cuidado de su hijo. “Lo cuidaba las 24 horas del día. Lo cuidaba todo el tiempo”, afirmó.
También describió como “excelente” la relación entre ambos y aseguró que era un padre muy presente.
Sosa tenía además otros dos hijos. Según relató su hermana, fueron ellos quienes recibieron un llamado y posteriormente se dirigieron hasta la vivienda.
Entre las circunstancias que atravesaba el hombre también estaba la reciente separación de la madre del nene. La ruptura había ocurrido aproximadamente un mes y medio antes de la tragedia.
Según explicó la mujer, pese al distanciamiento, ambos mantenían el diálogo. La madre del chiquito trabajaba y, por ese motivo, Sosa había quedado a cargo de su cuidado. “Él se encargaba totalmente”, insistió.
Consultada sobre si la ruptura pudo haber tenido alguna influencia en el desenlace, la hermana consideró que pudo formar parte de un conjunto de situaciones que hicieron que su hermano se sintiera cada vez más solo y desesperado. De todos modos, remarcó que la familia no había detectado señales que permitieran anticipar lo que finalmente ocurrió.




