Un presunto ajuste de cuentas vinculado al submundo delictivo local culminó con el brutal homicidio de un hombre de 34 años de edad, Hernán Gabriel Benítez, ampliamente identificado en el ambiente hamponil con el temerario alias de "Mandíbula". El violento suceso, que activó de forma inmediata a las brigadas operativas y efectivos policiales dependientes de la Comisaría Séptima bajo la dirección de la Unidad Fiscal de Investigación en turno, se registró de manera repentina pasadas las 16.30 en inmediaciones de Hortensio Quijano y Callao.
Conforme las primeras diligencias recopiladas en el lugar de los hechos y los testimonios entre los vecinos de la zona, el conocido delincuente se desplazaba a bordo de una motocicleta cuando fue interceptado, encerrado y salvajemente emboscado por dos sujetos con quienes mantenía disputas territoriales y rencillas barriales de larga data. Tras un altercado verbal que escaló rápidamente a los golpes en plena vía pública, uno de los agresores le propinó un golpe certero y artero directamente en el cráneo utilizando para ello un pesado caño metálico de gran porte como elemento contundente, el cual le provocó a la víctima el deceso prácticamente instantáneo en el mismo lugar de la agresión, impidiendo cualquier tipo de asistencia médica o la posibilidad de repeler el ataque artero.
Los atacantes, tras consumar el salvaje asesinato que dejó consternada a la opinión pública y a los transeúntes ocasionales, se dieron a la fuga internándose en los pasillos de la zona siendo intensamente buscados por las distintas divisiones y brigadas especiales de investigación criminal de la fuerza de seguridad provincial que desplegaron un operativo cerrojo en los barrios aledaños.
La víctima contaba con un frondoso y sumamente extenso historial criminal que abarcaba numerosos ingresos y detenciones en dependencias policiales de la jurisdicción, destacándose por su recurrente vinculación con la portación ilegal de armas de fuego de fabricación casera -conocidas popularmente como tumberas-, su participación activa en enfrentamientos armados entre bandas rivales y la ejecución de robos calificados cometidos bajo modalidades sumamente violentas en los populosos conglomerados habitacionales de los barrios Quilmes y Juan XXIII, donde su nombre infundía temor entre los comerciantes y vecinos que sufrían frecuentemente su accionar delictivo. Inmediatamente producido el deceso en la vía pública, la fiscalía interviniente ordenó el despliegue de peritos del área científica y el posterior traslado del fallecido a las instalaciones del Instituto Médico Forense para la concreción formal de la autopsia, clave para certificar con precisión científica la mecánica de la muerte y la violencia lesiva desplegada por el homicida. En tanto, los investigadores policiales buscan individualizar las características físicas y las rutas de escape de los prófugos.
Se continúa trabajando intensamente con la recepción formal de declaraciones testimoniales a testigos presenciales, allegados y transeúntes, buscando consolidar un sólido abanico probatorio que permita a la fiscalía solicitar su captura.


