Lo que comenzó como una promesa hecha en medio de la pasión mundialista terminó convirtiéndose en una verdadera aventura. Elian Blanco, un joven de 20 años, oriundo de Villa Ana y residente en Reconquista, recorrió casi 600 kilómetros en bicicleta para llegar a Brasil y cumplir con el desafío que se había impuesto si la Selección Argentina superaba a Suiza en el Mundial.
Creador de contenido y streamer, Elian suele reaccionar en vivo a los partidos de la Selección. Tras la clasificación de Argentina, en la madrugada del domingo preparó su bicicleta SLP rodado 27 y, cerca de las 2:00, emprendió viaje por la Ruta Nacional 11 con un único objetivo: llegar a Brasil para presenciar la semifinal frente a Inglaterra.
Durante el recorrido compartió cada etapa en su cuenta de TikTok. En la primera jornada pedaleó 240 kilómetros hasta la ciudad de Corrientes, donde pasó la noche en una estación de servicio. "Pensé que no iba a poder lograrlo. Me dolían demasiado las rodillas y hasta pensé en inventar una excusa para abandonar", contó.
Al día siguiente recorrió otros 140 kilómetros, aunque el avance fue más lento debido a las paradas para editar contenido y a la gran cantidad de peregrinos que se dirigían a Itatí.
El tramo más exigente llegó en la recta final. Tras cargar las baterías de sus equipos en Ituzaingó, retomó la marcha a las 23:00 y pedaleó durante toda la madrugada, sin dormir, sumando cerca de 200 kilómetros hasta llegar a Santo Tomé.
"El dolor de piernas me hizo llorar y en un momento me empezó a sangrar la nariz", relató sobre el esfuerzo físico que debió soportar.
Al arribar al Puente Internacional de la Integración, que une Santo Tomé con São Borja (Brasil), descubrió que está prohibido cruzarlo en bicicleta o caminando. Cuando parecía que no podría completar su desafío, una persona lo trasladó en motocicleta hasta el lado brasileño, permitiéndole llegar a tiempo para ver el segundo tiempo del encuentro y celebrar la clasificación argentina.
Ya de regreso a Reconquista, Elian reconoció que fue una experiencia tan emocionante como riesgosa.
"No recomiendo que hagan esto. No me preparé, no avisé a mi familia y viajé solo. Hoy entiendo que fue una imprudencia", reflexionó.
Ahora, el joven espera vivir la final de una manera diferente: acompañado por su familia y amigos, lejos de las rutas, pero con la misma pasión por la Selección Argentina.

