La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Un informe de la Fundación ProTejer reveló que en abril de 2026 el sector operó con apenas el 42,4% de su capacidad instalada, mientras que el promedio del primer cuatrimestre fue del 36,6%, el nivel más bajo de la serie histórica si se excluye el período de la pandemia.
La actividad cayó un 23% interanual en abril y acumuló una baja del 25,5% durante los primeros cuatro meses del año.
El estudio atribuye este escenario a la combinación de la apertura de importaciones, la competencia de productos provenientes de plataformas internacionales, el contrabando y la retracción del consumo interno. En el segmento de prendas de vestir y calzado la producción disminuyó un 8,8% interanual, con una contracción más pronunciada en el rubro del calzado, que registró una caída del 14,3%.
En materia laboral, la entidad señaló que la cadena textil, de confecciones, cuero y calzado fue la que más empleo asalariado registrado perdió desde diciembre de 2023, con una reducción del 20% hasta marzo de 2026. Esto implicó el cierre de 874 empresas productivas registradas y la destrucción de 24.097 puestos de trabajo directos, convirtiéndose en el sector con el peor desempeño en términos de empleo dentro de la economía nacional.
"A pesar del contexto inflacionario, las empresas del rubro ajustaron sus precios por debajo del promedio general para sostener las ventas. Mientras la inflación interanual de mayo alcanzó el 33,2%, las prendas de vestir y el calzado aumentaron apenas un 12%, siendo el rubro con menor incremento de precios de toda la economía" concluyeron.




