DON
ROBERTO MEJÍAS -MILITANTE POLÍTICO DE LA UNIÓN CÍVICA RADICAL- SUPO COSECHAR
AMIGOS SIN DISTINCIÓN DE BANDERÍAS. FUE PRESIDENTE DE COMUNA, EL PRIMER
INTENDENTE DE DE VILLA OCAMPO, CONCEJAL Y
OCUPÓ DISTINTOS CARGOS PARTIDARIOS EN SU CARRERA POLÍTICA. LEAL,
TRABAJADOR, PROFUNDAMENTE DEMOCRÁTICO, HOMBRE DE SANOS PRINCIPIOS Y DE PALABRA,
HONESTO, DESPRENDIDO, UNO DE LOS POCOS QUE EN VEZ DE ENRIQUECERSE SE EMPOBRECIÓ
CON LA POLÍTICA.
ATILIO
BRUNO LO RECUERDA
“Roberto
fue uno de los más importantes líderes de la Unión Cívica Radical en ese
entonces y personalmente opino que fue el más grande en nuestra ciudad. Lo
considero mi “padre político” porque cuando se conformó la fórmula ganadora del
año 1985 dijo:
-Yo voy
a ser segundo del joven Atilio Bruno en la lista de concejales. Me apreciaba mucho y era muy
amigo de Antonino Bruno. Además, en esa época no era fácil ser candidato en mi
partido; la Cooperativa Unión Agrícola tenía mucho peso y siempre imponía su
gente para ocupar los cargos. Por
sobre todas las cosas fue un idealista y cosa rara…se empobreció haciendo
política y no se parece para nada a los políticos de hoy. Fue un patriota y
Villa Ocampo le debe muchísimo.
Fue
Presidente de Comuna justo en la transición de pueblo a ciudad en 1963 y ganó
las elecciones con la Unión Cívica Radical del Pueblo cuando fue Presidente de
la República Arturo Illia y el peronismo estaba proscrito. Me acompañó en las elecciones del año 1985
cuando fui candidato a primer concejal en el segundo lugar de la lista. Fue la
única vez que ganamos solos una elección y sacamos 3680 votos unos mil más que
el Justicialismo que fue segundo y también el Partido Demócrata Progresista
hizo una buena elección. Por pocos votos no entramos los dos y sí ocurrió que
entré yo, por el Justicialismo Oscar Segovia y por el P.D.P. Alberto Cohen.
Era un
hombre muy bueno, pero cuando se plantaba se plantaba. Es
así que cuando se produjo el Golpe Militar de 1976 éstos le ofrecieron para que
continúe como Intendente de facto cosa que no aceptó. “Seré Intendente de la
Democracia jamás de la dictadura” dijo, cosa muy distinta que sí ocurrió
con otros. Además, tuvo un serio altercado porque quisieron quitarle una
Medalla de Oro que el Concejo Municipal entregaba a cada uno de sus miembros y
no pudieron. Muy bueno pero imposible de doblegarlo cuando estaba convencido
que estaba con la verdad.
Hay
muchas anécdotas que lo pintan tal cual era: Arturo “Chochito” Margitic fue su
Secretario de Gobierno y era una persona dura de pocas vueltas y aplicaba a
todos las multas por ejemplo a los propietarios de caballos que deambulaban por
la vía pública y eran encerrados en el corralón municipal. Entonces acudían a
Roberto y como se dicen “le lloraban la carta” a él. Éste sacaba dinero de
su bolsillo y les decía:
-Andá
a pagar la multa, pero tratá que no te vea “Chochito” cuando estás pagando…
Era
tan honesto y de palabra que creía que todos obraban como él. Le daba garantías
a todo el mundo que se la pedía sin importarle de que partido era…y
lamentablemente tuvo muchos dolores de cabeza por ser así.
Su
intendencia tuvo el sello personal de Roberto. Hizo una gran tarea en la zona
rural y en especial en la traza y mejoramiento de los caminos rurales. A
caballo recorría los lugares y les decía a los “gringos”:
-Explíquenme
ustedes donde hay que poner los puentes, las alcantarillas. Siempre decía que
la gente que vive en el lugar es la que sabe dónde hay que hacer las obras y
respetaba muchísimo la opinión de los moradores.
También
Roberto fue el que se preocupó y consiguió fundar el cementerio de la ciudad y
tengo una anécdota muy risueña: Para inaugurarlo se necesitaba un muerto.
Entonces resolvió el problema pidiendo prestado uno del Cementerio de Isleta.
¡Así con un muerto de hacía varios años pudieron inaugurar el cementerio!.
En el
año 1987 ingresa al Concejo y al poco tiempo tuvo una seria descompostura
cuando estábamos en reunión de comisión. En la desesperación salí corriendo
hacia la casa del Doctor Eduardo Fontana y como los otros concejales habían
llamado a la ambulancia del hospital llegaron juntos. Ese fue el principio del
fin de este gran amigo porque el problema era un tumor en el cerebro.
Otra
cosa para destacar de su personalidad es que era AMIGO. Amigo
de sus amigos con todo lo que significa esa palabra. Leal, sincero y no te iba
a abandonar nunca. NO pisaba la cabeza a nadie y más bien era un gran
CONCILIADOR. Una persona que solucionaba
las cosas hablando, acordando, jamás discutiendo o peleando con nadie.
No era
tampoco partidario de los arreglos “entre gallos y media noche”; quería que
todo sea transparente.
-Muy
merecido tiene que una calle de la ciudad lleve su nombre, que mi CEPA (Centro
Educativo para Adultos) se llame Intendente Mejías, pero me parece que todavía
Villa Ocampo le debe un gran homenaje. “
SU
HIJA NILDA CUENTA:
“Es
difícil para mí hablar de papá, una persona tan especial… Una de las cosas que
siempre recuerdo es que le recriminaba el poco tiempo que estaba con nosotras por
su actividad política que personalmente no me gustaba. Cuando yo nací ya era
Intendente y no pudimos disfrutarlo como queríamos. Uno cuando es niña no se da
cuenta de muchas cosas y lo único que quiere es tener a sus padres todo el
tiempo con uno, pero al pasar los años pude comprender a mi papá. Él llegaba a
casa con sus amigos y se pasaban horas fumando, charlando de política. Yo no
soy fumadora de casualidad, Pero él nos quería mucho y nos demostraba su cariño
siempre.
Hoy te
digo que a pesar de ser la hija de una figura política, esta actividad no me
gusta y creo que no es una cosa buena, y no heredé esa pasión por la política
de mi padre. Creo que influyó mucho también haberme criado sufriendo su
ausencia por mucho tiempo y eso me marcó para toda la vida.
Tuvo
buenos amigos, pero también algunos no tan buenos que abusaron de su
generosidad y lo pusieron en situaciones riesgosas para su patrimonio. Esas
cosas y otras muy feas me tocó vivirlas cuando transitaba la adolescencia y me
marcaron mucho.
Él fue
mi amor, un padre maravilloso. Quería que aprenda a manejar la camioneta, pero
yo no quería; me instalaba a su lado y me hacía llevar a todos los lugares que
necesitaba. A veces me hacía enojar de puro gusto. Le hacía un pedido y cuando
regresaba preguntaba:
-¿Me
hiciste el mandado que te pedí?
-No
pude hija, no tuve tiempo respondía…
Y
cuando yo estaba que reventaba de rabia me decía:
-Acá
está tu pedido, ¡No te enojes!
Falleció
a los 62 años demasiado joven y lo necesitábamos mucho. Yo tenía 19 años y
sufrí demasiado su muerte…El tumor que tenía en el cerebro era maligno y a
pesar que lo operaron ya no tenía remedio.
Muchas cosas que sé de él me la contaron porque cuando nací ya estaba en
la plenitud de su carrera política. Todo el mundo lo conocía y tenía muchísimos
amigos de todos los partidos políticos. Nunca descalificaba a nadie y era muy
leal y buen amigo. ..un hombre extraordinario. “
DON
ROLANDO CASALI -DIRIGENTE JUSTICIALISTA-
HABLA DE SU AMIGO
“Tengo
muchas vivencias de momentos compartidos con Roberto Mejías que fue un gran
amigo. Y tuve la oportunidad de ser Concejal cuando el Concejo tuvo que elegir
al primer intendente de la recién nombrada ciudad de Villa Ocampo en el año
1963. Éramos cinco concejales: Por la Unión Popular, un partido neoperonista
porque nuestro partido estaba proscrito estaba yo; Luciano Salcedo por el
Partido Demócrata Progresista); Enrique Machado y Baldomero Arch por el Partido
Demócrata Cristiano y Elpidio González. Resulta que Machado quería ser Intendente,
pero era más justo que fuera elegido Roberto quién había ganado las elecciones.
Una tarde llega a mi casa y me pregunta:
-Rolando:
¿Tenés pensado a quién vas a votar?
-En
realidad no, pero me parece que te corresponde ocupar a vos ese lugar y me
respondió:
-Si te
parece que yo soy la persona indicada te pido que me votes; si no es así yo
votaré por vos. Eso pinta como era este gran hombre.
Cuando
votamos ganó Roberto con mi voto, el de Luciano Salcedo y el suyo ya que
también podía votar. Salcedo fue elegido el primer Presidente que tuvo el
Concejo de Villa Ocampo.
Cuando
se impuso el nombre a la calle que lleva su nombre tuve el honor de hacer el
discurso en ese acto pues había sigo designado por el Concejo para hacerlo cosa
que me enorgulleció mucho porque fue un acto de estricta justicia.
Nosotros
muchas veces luego de las sesiones nos íbamos a cenar y charlábamos horas
enteras. Y siempre lo cargaba diciéndole:
-Roberto,
vos tenés un solo defecto; el no ser peronista y se reía mucho. Era un fiel exponente de la justicia social.
Su padre fue un activo militante del radicalismo y cómo son las cosas: en esta
casa donde vivo era el comité del radicalismo, aquí el padre de mi señora de
apellido Facal, reconocido dirigente radical, hacía sus reuniones con la
participación del padre de Roberto entre otros.
Fue un
hombre que hizo de la política una pasión, un acto de servicio. Fundió su
capital por la política y nunca aspiró a nada. Si ocupó cargos fue porque su
partido se lo pidió no porque él haya aspirado a ocuparlos. Era un hombre de
bien y no usufructuó ni obtuvo beneficios personales por la política. Al
contrario, mucho de su capital lo perdió por esta actividad. Cuando enfermó y
lo operaron lo trajeron a internar al Hospital local y lo visitaba seguido.
En una
de esas visitas y cuando me retiraba un familiar –creo que era una de sus
hijas- mal- me dijo más o menos así:
-Agradezco
que se acuerde de mi padre porque él siempre hablaba muy bien de usted y lo
consideraba un gran amigo. Lamentablemente le tengo que decir que son los
peronistas los que vienen a visitarlo y sus correligionarios raramente
aparecen. Ahora cuando hay que juntar votos todos van a mi casa a visitarlo a
cada rato.
Recuerdo
también que cuando vino el entonces gobernador de la provincia Aldo Tessio a
inaugurar la usina eléctrica de la E.P.E. se hizo un gran asado en la Unión
Agrícola más o menos donde hoy está el comité de su partido donde había uno
gran paraisal. Estábamos en la sobremesa y el Gobernador le dice a Roberto:
-En
las próximas elecciones tiene que ser legislador: senador o diputado.
-No
gobernador fue su respuesta. Soy consciente de mis limitaciones.
-¿Y no
es Intendente acaso y está conduciendo a esta ciudad? Fue su respuesta.
-El
cargo más difícil que hay en la política es ser Intendente, así que no tengo
dudas que serás un gran legislador.
Tuvo
también sus malos momentos, pero creo que siempre hay que rescatar las virtudes
de los hombres y él tenía muchas. Atendía a todo el mundo, joven, viejo, niño,
borracho quién sea. El siempre ponía la mano en el bosillo y ayudaba. Así era
mi amigo el inolvidable Roberto Mejías” Del Libro PERSONAJES DE MI PUEBLO –
TODOS
LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN SIN LA AUTORIZACIÓN EXPRESA
DE SU AUTOR, RAÚL ENRIQUE DUBOULOY
.jpg)

8.jpg)
7.jpg)